Gracias al tesón y al buen hacer de las Amas de Casa, el Carnaval mantuvo la viveza de los últimos años.

A pesar de la poca gente que por estas fechas queda en el pueblo no faltó un grupo, encabezado por Fuensanta, Catala, Lucía, María … predispuesto a que la fiesta no decaiga: a falta de quintos, los disfraces, la música y el chocolate caliente fueron una vez más los ingredientes del Carnaval becedano.

También se repitió la “sardinada” que año tras año ofrece el Ayuntamiento en conmemoración del ritual tradicional del entierro de la sardina que anunciaba el fin del Carnaval y el comienzo de la Cuaresma.